Yemen

La República de Yemen, El Yemen, es un país árabe ubicado en el extremo suroeste de la península de Arabia. Su capital es la ciudad de Saná. Tiene costas en el Golfo de Adén y el Mar Rojo. Los países vecinos de Yemen son el Reino de Arabia Saudita, que limita por el norte, y Omán, que comparte frontera por el este. Yemen tiene una superficie total de unos 527.970 kilometros cuadrados de extensión. El territorio del Yemen se compone de varias islas. La isla de Kamaran en el Mar Rojo, la isla de Perim, que controla el acceso al Mar Rojo a través del estrecho de Bab-el-Mandeb y la isla de Socotra (la isla grande) en el Océano Índico. En el mundo antiguo, Yemen era conocido como la “Arabia Feliz”. El Yemen, tal y como lo conocemos en la actualidad, nació en el año 1990, tras la reunión celebrada entre la República Democrática Popular del Yemen (Yemen del Sur) y la República Árabe de Yemen (Yemen del Norte). La parte norte del Yemen estuvo bajo el control del Imperio Otomano hasta el año 1918. El Yemen fue una monarquía hasta el 27 de septiembre de 1962, cuando fue abolida y el país adoptó el nombre de la República Árabe del Yemen (comúnmente llamado “Yemen del Norte”). La unificación del Yemen se firma el 22 de mayo de 1990. Desde ese momento la República Árabe de Yemen (Yemen del Norte) y la República Democrática Popular del Yemen (Yemen del Sur) se fusionaron para formar un solo Estado, la República de Yemen. El mismo año, Yemen apoya el Iraq durante la primera Guerra del Golfo Pérsico, que le valió represalias por parte de los Estados Unidos. Esta situación llevó a que su moneda fuese atacada y devaluada. Arabia Saudí, en su condición de aliado estadounidense y expulsa de su país a un millón de trabajadores yemeníes, con la excusa de que privan de recursos de las familias saudíes. El Yemen padeció una´corta guerra civil que duró desde el 21 de mayo al 7 de julio de 1994. Yemen del Sur intentó, sin éxito, la secesión del Norte, bajo el nombre de “República Democrática de Yemen”, antes de caer de nuevo bajo el control del gobierno de las tropas de Saná, la capital. En los inicios del siglo XXI, el gobierno tiene que hacer frente a los movimientos islamistas rebeldes y a una rebelión armada de la minoría chií zaidí en la gobernación de Saada (noroeste), que no reconoce el régimen del presidente Ali Abdallah Saleh, en el poder desde el año 1990. Uno de los acontecimientos que han marcado la vida política y social en El Yemen es revuelta yemení que se llevó a cabo en el año 2001. Con el nombre de la “Revuelta del Yemen” se designó un gran movimiento de protesta que se produjo en el comienzo del año 2011 en Saná y otras ciudades en Yemen. Inspirados por los anteriores manifestantes tunecinos y egipcios (la Primavera Árabe), la sociedad yemení exigió democracia a sus gobernantes, el fin de la corrupción y el dominio del Congreso General del Pueblo (GPC, en el poder). El movimiento también reivindicaba mejores condiciones de vida y la salida del presidente Ali Abdullah Saleh, en el poder desde hace 32 años. Algunas de estas protestas, abandonaron el espíritu de la revolución y fueron degenerando hacia la insurrección de los combatientes tribales.
La situación de los derechos humanos en Yemen es una cuestión que fue considerada por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas por primera vez entre mayo y septiembre del año 2009, durante el Exámen Periódico Universal (EPU). En aquel momento y tras el informe realizado, el país (Yemen) acepta más de cien recomendaciones que les aplica la Junta. Si bien cabe esperar un progreso en la creación de una comisión nacional de derechos humanos y legislar sobre la edad mínima para contraer matrimonio, Yemen no cumplió con todas las recomendaciones y rechazó firmemente la abolición de la pena de muerte. La falta de respecto a los derechos humanos por parte del gobierno es tal que todavía en el 2009 se aplicaba la pena de condenar a azotes al acusado. Este año, en 2013, se celebrará el próximo Yemen UPR, donde la Confederación de las Naciones Unidas volverán a tratar el tema con el objetivo de buscar una solución. El gobierno y las fuerzas de seguridad, son acusadas de ser instituciones corruptas, y de haber sido responsables de tortura, ejecuciones sin juicio y de tratamiento inhumano. Las detenciones arbitrarias son una práctica habitual, sobre todo en la zona del Sur, así como los allanamientos de hogares. Uno de los problemas más graves que atentan contra las libertades de los ciudadanos son las detenciones denominadas preventivas y prolongadas. La justicia y sus procesos, se ven gravemente socavados por la corrupción existente, la injerencia del poder ejecutivo y la ineficiencia. La libertad de prensa y la libertad de expresión y religión se encuentran restringidas. Son varios los observadores internacionales que han denunciado la discriminación y la violencia que se ejerce contra las mujeres. Entre estas denuncias consta la abolición de la edad mínima de las mujeres para contraer matrimonio, que estaba fijada en sólo 15 años de edad. El inicio de la pubertad se suele definir como el momento del matrimonio. La cobertura mediática del caso de Nujood Ali, divorciado de una niña de diez años, introdujo el tema del matrimonio infantil no sólo en Yemen sino en todo el mundo, dando eco al problema ante la opinión pública mundial. Las formas de prejuicio hostil hacia las personas con discapacidad y las minorías religiosas también han sido denunciadas. La censura se practica activamente. En 2005, se promulgó una ley por la que se obligaba a los periodistas a revelar sus fuentes en determinadas circunstancias. El gobierno también ha aumentado significativamente los costes para la creación de un periódico y un sitio web, todo ello con el objetivo de dificultar la creación de opinión e información. Constantemente, las fuerzas de seguridad violan las leyes de la constitución vigente, interceptando las comunicaciones telefónicas y de Internet de la población. Los periodistas que critican al gobierno son a menudo acosados ​​y amenazados por la policía. La prestigiosa organización no gubernamental, Amnistía Internacional, ha denunciado la existencia de varios presos de conciencia en el país.